Una noche y madrugada de zozobra vivió la población de Cartavio cuando una marcha a la que consideraban pacífica desencadenó en hechos de violencia al punto de quemar las garitas de ingreso a la fábrica, los disparos de los vigilantes hirieron a cinco personas, incluido un niño.
Pese a estos hechos y al saqueo ocurrido en los almacenes e inmuebles de la empresa azucarera en la comisaría no había ni un solo detenido.
La turba que se acercó a las instalaciones de la fábrica superaba a la vigilancia que había en las garitas. En poco tiempo, los gritos y arengas en contra de la empresa Gloria se transformó en un acto vandálico, el grupo comenzó a lanzar piedras a la garita principal destrozando los vidrios, luego quemaron la caseta incluido el reloj que usaban para marcar el ingreso y la salida de los trabajadores.
Lo mismo hicieron con la otra garita ubicada a unos 300 metros. El fuego consumió ambos lugares sin que la compañía de Bomberos ubicada al frente pueda intervenir. Una vez destruidas las garitas la muchedumbre se acercaba hacia la puerta de ingreso lanzando piedras y objetos contundentes a la fábrica.
En esas circunstancias, el personal de seguridad de la fábrica comenzó a disparar. En la oscuridad todo era confuso, primero se creía que los disparos eran al aire, pero eso quedó descartado cuando entre la gente cayó al piso Santos de la Cruz Romero, de 47 años, una bala le había impactado en el brazo derecho.
La gente corría de un lugar otro y continuaba el ataque contra la fábrica. Entre los gritos se escucharon más disparos que hirieron a tres personas más: Dany Esteban Jave Revoredo, de 26 años con un impacto de bala en el torax; Segundo Ruiz Quispe, de 31 años con un disparo en el abdomen; Gaby Jave Pereda, de 45 años, con contusiones, Santos de la Cruz Romero, de 47 años con golpes y el niño J de la C.L. (14).
La turba que se acercó a las instalaciones de la fábrica superaba a la vigilancia que había en las garitas. En poco tiempo, los gritos y arengas en contra de la empresa Gloria se transformó en un acto vandálico, el grupo comenzó a lanzar piedras a la garita principal destrozando los vidrios, luego quemaron la caseta incluido el reloj que usaban para marcar el ingreso y la salida de los trabajadores.
Lo mismo hicieron con la otra garita ubicada a unos 300 metros. El fuego consumió ambos lugares sin que la compañía de Bomberos ubicada al frente pueda intervenir. Una vez destruidas las garitas la muchedumbre se acercaba hacia la puerta de ingreso lanzando piedras y objetos contundentes a la fábrica.
En esas circunstancias, el personal de seguridad de la fábrica comenzó a disparar. En la oscuridad todo era confuso, primero se creía que los disparos eran al aire, pero eso quedó descartado cuando entre la gente cayó al piso Santos de la Cruz Romero, de 47 años, una bala le había impactado en el brazo derecho.
La gente corría de un lugar otro y continuaba el ataque contra la fábrica. Entre los gritos se escucharon más disparos que hirieron a tres personas más: Dany Esteban Jave Revoredo, de 26 años con un impacto de bala en el torax; Segundo Ruiz Quispe, de 31 años con un disparo en el abdomen; Gaby Jave Pereda, de 45 años, con contusiones, Santos de la Cruz Romero, de 47 años con golpes y el niño J de la C.L. (14).
ESTABA JUNTO A LA VIRGEN
Nelly Lezama López, madre del menor herido, precisó que ella se fue con el grupo que estaba en el entrada a Chiquitoy y su hijo se quedó en la calle Vásquez, junto a la virgen, y en esos momentos le impactó un proyectil disparado por el personal de seguridad contratado por la empresa.
La bala ingresó por el pecho y salió por uno de los pulmones, minutos después fue auxiliado por los bomberos de Cartavio que lo trasladaron al hospital de EsSalud de Chocope, de donde fue derivado al Hospital Regional Docente y luego al Lazarte Echegaray, al mediodía de ayer.
Aseguró que su hijo está muy grave y los médicos le recomendaron que no se duerma porque si lo hace ya no podría despertar. Así permanece mientras los médicos lo observan y disponen alguna intervención. Aparente el proyectil le afectó la tráquea y un pulmón, de donde se le extrae la sangre para evitar complicaciones.
Todos los heridos fueron conducidos al Hospital de Chocope y después derivados al Hospital Regional de Trujillo y al niño derivado al Hospital Víctor Lazarte Echeharay.
Por la mañana, la gente estaba concentrada en la Plaza de Armas y los comercios de la calle Real, la principal que da acceso a la plaza, atendían por sus ventanas y con puertas cerradas por temor a saqueos o actos delincuenciales. Pocos fueron los negocios que atendieron con normalidad.
A las 10 de la mañana de improvisó una manifestación utilizando micrófonos y grandes parlantes. En este lugar hablaron los dirigentes de los trabajadores y el alcalde de Santiago de Cao, Felipe Santiago Cerna García, además del párroco Harley Gonzáles Gavidia.
LLAMADO A LA CORDURA
El burgomaestre de Santiago de Cao dijo que se solidarizaba con la lucha de los trabajadores y que en su opinión era justo que los trabadores ganen una justa remuneración. Eran las 11.00 a.m cuando el alcalde daba su discurso y dijo que repudiaba la muerte de un niño en esta protesta, allí se hablaba de que el niño herido había fallecido, sin embargo en la comisaría lo tenían registrado como un niño herido no identificado.
Luego hizo un llamado a la cordura. “Pido que hagan sus reclamos con justicia y no en forma irracional, hay que hacerlo con tino”, dijo la autoridad y luego acotó que Cartavio es un pueblo pacífico. Seguidamente le cambió el giro a su discurso hablando de la nueva carretera que ha construido entre la Panamericana y Cartavio. “Si la empresa quiere que sus traylers pasen por la nueva carretera, entonces debe agregar dos pulgadas más de asfalto, no vamos a permitir que deteriore la pista”, acotó.
NO A LA VIOLENCIA
Por su parte, el sacerdote Harley Gonzáles en su breve intervención, pidió a la gente que elija el diálogo. “No podemos pasar Navidad con rencores, que no se engendre más violencia”. Agradeció que las autoridades estén presentes en la plaza y dijo en alusión a los heridos y el niño supuestamente fallecido dijo “la vida es de Dios”.
Posteriormente un grupo de trabajadores y dirigentes iniciaron una marcha llevando una bandera peruana adelante. Otro grupo se quedó en la Plaza de Armas, allí en la plaza se acercaron a un inmueble y comenzaron a saquearlo llevándose puertas, ventanas y otros enseres. Las cámaras filmadoras de los periodistas fueron golpeadas en el piso, los periodistas salieron de la muchedumbre y después de un cuarto de hora el secretario del sindicato de Trabajadores de Cartavio, Gregorio Antonio Segura Jave, se acercó a los periodistas para pedirles disculpa señalando que eran delincuentes infiltrados.
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